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miércoles, 1 de noviembre de 2017

CINCO COSAS (O MÁS) QUE NO SABÍAS SOBRE EL VEGANISMO


Fuente: El Salto 

Existe una sensación de que cada vez hay más veganos en España y en el mundo, pero los hechos son crudos: día a día se incrementa el consumo de cuerpos de otros animales.

El día 1 de noviembre se celebra el Día Mundial del Veganismo. La fecha conmemora el aniversario de la Vegan Society y el nacimiento del término 'veganismo', acuñado por dos de sus miembros fundadores, Dorothy y Donald Watson. 

 ¿Qué es el veganismo?

La Vegan Society definió el veganismo en 1979 como "una forma de vivir que busca excluir –tanto como sea posible– toda forma de explotación y de crueldad hacia los animales, ya sea por alimento, vestimenta o cualquier otro propósito, y por extensión, promueve el desarrollo y utilización de alternativas a los productos animales para el beneficio de los humanos, los animales y el medioambiente".

Es una idea sencilla: intentar vivir nuestra vida haciendo el menor daño posible al resto de seres con los que convivimos. En la práctica, supone no utilizar ningún producto que provenga de la explotación de animales (humanos y no humanos): no consumir partes de otros cuerpos, ni sus huevos, ni su leche o sus derivados, ni utilizar artículos fabricados con piel u otras partes, ni acudir a espectáculos celebrados a costa de otros animales, etc.

El concepto no es una novedad hípster. Ya el filósofo y matemático griego Pitágoras, además de preocuparse por los triángulos rectángulos, apostaba por la convivencia pacífica entre individuos de todas las especies.

El veganismo es la consecuencia práctica del antiespecismo. El antiespecismo es un concepto político de liberación humana y animal. Una posición política de rechazo a toda opresión, que se contrapone frontalmente al especismo.

¿Qué es el especismo?
  
Especismo es discriminar a otros individuos por pertenecer a otra especie (que no sea la humana) del mismo modo que el racismo se basa en la etnia (discrimina a las personas que no son blancas), la homofobia en la orientación sexual (discrimina a quienes se salen de la norma heterosexual) o el sexismo se basa en la expresión de género (discrimina a las personas no identificadas como hombres).

El especismo es una opresión que tienen en común todas las sociedades y regímenes políticos: hoy en día, en cualquier cultura, los humanos someten a los otros animales a una violencia ilimitada. Confinados, diseccionados, ejecutados... Se les utiliza para todo tipo de fines, a pesar de que la existencia de alternativas éticas, más económicas, más sostenibles y más ecológicas demuestra que esto no es necesario.

Existe una sensación de que cada vez hay más veganos en España y en el mundo, pero los hechos son crudos: cada vez se incrementa más el consumo de cuerpos de otros animales.

Un estudio publicado a principios de 2017 afirmaba que "el 7,8 de la población mayor de 18 años residente en España es veggie". El mercado capitalista no ha tardado en apuntarse a esta tendencia: el número de restaurantes vegetarianos se ha duplicado en cinco años a nivel estatal, pasando de 353 en 2011 a 703 en 2016, y cada vez se comercializan más opciones 100% vegetales, a menudo publicitadas como 'veganas', incluso en los comercios más insospechados.

Si bien es palpable que 'veganismo' es un término cada vez más conocido entre la población, la realidad es que crece día a día la cantidad de animales que se ejecutan para disponer de sus cuerpos. En consecuencia directa, cada vez son más los territorios (frecuentemente de esos países a los que aquí llamamos 'subdesarrollados') explotados con monocultivos para alimentar a estos animales, y cada vez son más las tierras contaminadas y deforestadas como resultado de esta explotación.

España es, sin ir más lejos, el país de la Unión Europea que más cerdos reproduce para ejecutarlos, por delante incluso de Alemania, con unas cifras de explotación que crecen cada año. En 2015 el censo de los cerdos del Estado aumentó en 1,8 millones de individuos, lo que supone un incremento del 6,85 respecto al año anterior (con la llamada aristocarnia de Catalunya a la cabeza).

El crecimiento de la industria parece que no anima a unas empresas –investigadas por explotación y racismo, sancionadas por delitos medioambientales, e incluso imputadas por tráfico de seres humanos y blanqueo– a mejorar las condiciones inhumanas a las que están sometidos los trabajadores, en su mayoría migrantes y altamente precarizados, y explotados también, que el año pasado protagonizaron huelgas.

Mientras tanto, en Soria se trazan planes para asentar la mayor granja láctea de Europa, planteada para hacinar y explotar a más de 20.000 vacas, sin importar los perjuicios que sin duda conllevará en términos de explotación animal, humana y ecológica.El movimiento antiespecista o de liberación animal lucha contra una de las industrias más poderosas del mundo. Los lobbies de la explotación animal son tremendamente influyentes a nivel europeo y mundial. Subvenciones y legislación juegan a su favor.

Para captar la magnitud del poder de esta industria, cabe echar un rápido vistazo a los casos de represión policial y judicial a personas simplemente por difundir información de lo que ocurre. ¿Otro indicio? Tras la alerta de la OMS sobre los peligros para la salud de la 'carne' roja y la procesada, no solo se ha incrementado el consumo y la producción, sino que también Europa sigue manteniendo el liderazgo mundial en subvenciones al sector ganadero mediante la Política Agraria Común (PAC).

Las ayudas públicas a los explotadores de animales (humanos y no humanos) se traducen en campañas de propaganda del sector en China o en India, o en iniciativas más cercanas como el road show 'Pork Lovers', un autobús que durante 58 días ha visitado 22 ciudades españolas y cinco del Reino Unido publicitando "los productos del cerdo" -clasificados oficialmente como carne roja, aunque en esta propaganda insisten en añadir incansablemente el término "de capa blanca", presuntamente en un intento de distanciarse del mensaje de la OMS-.

Este evento está financiado, según uno de sus organizadores, Alberto Herranz –director general de INTERPORC– "gracias a la ayuda de la Unión Europea y su programa ‘Enjoyit´sfromEurope’15". Es decir, se trata de una propaganda que pagamos tú y yo.

Frente a posibles simplificaciones, es necesario resaltar el papel del veganismo o antiespecismo como lucha emancipatoria política. En el estudio ya mencionado, un 78% de los encuestados indicaba que se acercaba al veganismo/vegetarianismo/flexitarianismo por motivos éticos y animalistas o por sostenibilidad, frente a un 22% que lo hacía por salud y otros argumentos.

Se trata de una cuestión ética más profunda de lo que se pueda pensar en un principio: el antiespecismo hoy, además de poner el foco en la necesidad imperiosa de dejar de explotar a los otros animales, también concede importancia a ayudar a los animales que viven libres en la naturaleza. Del mismo modo, también hay una corriente importante de activistas antiespecistas de todo el mundo que trabajan para que la relación entre las reivindicaciones del veganismo, el transfeminismo y el antirracismo estén tan relacionadas como lo están dichas opresiones en el fondo.

Por todas estas motivaciones, y con relación al 1 de noviembre como Día Mundial del Veganismo, se ha convocado una manifestación contra el especismo, el 4 de noviembre en Madrid, en la que se pedirá respeto y libertad para todos los animales. Según quienes convocan: "No existen animales para el consumo, es su consumo el que ha convertido su existencia en productos".

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